26 de febrero de 2024

Afectados por el fuego en Chile, unidos para remover escombros y esperar la reconstrucción

Enespanol24.com Apagados los devastadores incendios de Viña del Mar, vecinos autoorganizados, voluntarios, organizaciones sociales y fuerzas de seguridad unen esfuerzos y trabajan sin descanso para retirar toneladas de escombros, chatarra y muebles calcinados, con la esperanza de comenzar cuanto antes la reconstrucción, retomar sus vidas y dejar atrás la tragedia.

Sentada bajo la carpa que ha levantado sobre lo que queda de su casa, Sonia Santander, de 57 años, se toma un descanso junto a su familia tras pasar horas, bajo un sol abrasador, apilando los restos carbonizados de su hogar.

Hace 22 años que arrienda un inmueble en Villa Independencia, en el barrio viñamarino de Achupallas, donde se registraron los primeros fallecidos por el fuego, que ya ha provocado 131 muertos, más de un centenar de desaparecidos y miles de damnificados.

“Se perdió todo, no se ve nada, ni siquiera se salvaron los animales, pero ya he podido sacar prácticamente todo”, dice a EFE.

Como el resto de pobladores de este cerro de clase obrera, ha ido amontonando la chatarra grande en la calle, pero tratando de no obstruirla para que puedan llegar vehículos a ayudar.

“Entre vecinos nos hemos apoyado, el chileno ha sido muy humanitario”, reconoce Santander, quien se queja de la falta de apoyo que han recibido por parte de las autoridades cuatro días después: “Puede que sea porque somos muchos los afectados y hay muchos muertos, pero aún no llegaron”.

Benjamín Donoso, capellán de TECHO, ONG especializada en reconstrucción, está de acuerdo con la solidaridad que despliega la sociedad chilena en catástrofes como esta, considerada la mayor desde el terremoto de 2010, y también reconoce que “los equipos de seguridad y de rescate no pueden llegar a todos los lados por la magnitud de la tragedia”.

“Las casas quedan hechas cenizas, es un paisaje muy desolador. Solo se ven latas arrugadas y tambores de lavadoras”, agrega a las puertas de un albergue en el centro de Viña del Mar, 120 kilómetros al noroeste de Santiago.

“Esto es un desastre”

La cifra de damnificados aún no está clara, pero el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, indicó el lunes que las viviendas dañadas podrían llegar a 15.000.

El levantamiento de cadáveres, además, está siendo lento porque hasta el domingo había muchos focos aún activos.

“Yo sé que somos muchísimas las personas, pero no tenemos lo esencial, que es agua, un poco de café… Ni siquiera los niños tienen leche”, lamenta a EFE Susan González, otra vecina de Achupallas.

“No se olviden del pasaje El Boldo. Necesitamos de todo, esto es un desastre”, clama su amiga Priscila Stefani en declaraciones a EFE.