África, un continente marcado por la desigualdad de género

Las adolescentes, en muchos de los casos se ven en la obligación de abandonar sus estudios para dedicarse a las tareas domésticas.

Foto: Pixabay.

Muchas mujeres desde pequeñas deben dedicarse a sus hogares, dejando los estudios y siendo obligadas a casarse desde temprana edad

En todo el mundo, las mujeres y niñas se enfrentan a discriminaciones y otros tipos de problemas de género. El continente africano no escapa de esta situación que, además de afectar a la población adulta, también se hace presente en la vida infantil, pues muchas de estas son privadas de su educación, libertad u otros factores que permitan su desarrollo óptimo dentro de la sociedad.

En el caso de África específico, si una niña no puede acceder a la educación antes de los 10 años, es improbable que pueda hacerlo más adelante, siendo condenadas a un futuro adolescente no muy alentador, el cual sigue hasta la etapa adulta, pues no son capaces de leer, escribir y, por ende, ayudar a sus hijos en las tareas escolares.

Por otro lado, las adolescentes, en muchos de los casos se ven en la obligación de abandonar sus estudios para dedicarse a las tareas domésticas y prepararse para contraer matrimonio. Incluso, muchas de las familias comprometen a sus hijas para poder obtener más ingresos o simplemente cancelar sus deudas económicas.

El matrimonio es otro de los factores que afecta a las niñas africanas, privándolas de su libertad desde temprana edad, pues son obligadas a contraer matrimonio. Cabe recordar que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el matrimonio infantil viola los derechos humanos, independientemente que la persona involucrada sea un niño o una niña. Sin embargo, en muchos países se practica, principalmente con niñas.

Mujeres africanas, mujeres incansables

Millones de mujeres africanas propician, con su labor en los distintos ámbitos e incansablemente, el desarrollo de sus países. Son consideradas el motor económico de su familia y de la sociedad donde se desenvuelven; pues se encarga del sustento de la familia, ejecutando todas las arduas labores domésticas que requiere un hogar, haciéndose cargo de la educación de sus hijos y contribuyendo económicamente, aunque con trabajos mal remunerados.

Las mujeres africanas, pese a ser de un mismo continente, tienen características amplias y diversas, recordando la diversidad cultural, étnica o religiosa que se hace presente en la región, es por ello que estereotiparlas o agruparlas en uno solo, resulta complicado. El ambiente en el que se desenvuelven tiene impacto e influencia en su desarrollo social, político e institucional.

“La mujer africana en general –y esto es una generalidad-, y centrándome en la zona sursahariana y en la mujer negra, me parece una mujer muy luchadora, con una excesiva carga de trabajo, a mi juicio; suele ser madre, la maternidad es un valor en sí mismo, esposa, profesional, empresaria”, sostiene Ángela Nzambi, una escritora africana, nacida en Guinea Ecuatorial, y activista por los Derechos Humanos.

Por su parte, el objetivo 5 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, tiene como propósito lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas. Para ello, se propone poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y las niñas en todo el mundo, eliminar toda clase de violencia incluyendo la trata y la explotación sexual.