Agalmatofilia, cuando la atracción por las estatuas trasciende a lo sexual

También se hace referencia a otro tipo de maniquíes, aquellos sin rostro o cabello, los que son simples siluetas con formas humanas

Estatua en España / Foto: Unsplash.

Este trastorno tiene su origen desde los inicios de la humanidad y puede ser más común de lo que se cree

La agalmatofilia se refiere a la parafilia descrita como la atracción sexual hacia todo tipo de estatuas, maniquíes y resto de objetos inanimados similares. Se define como un trastorno psicosexual que consiste en sentir una atracción enfermiza, sexualmente hablando, por estas piezas.

Richard von Krafft-Ebing, psicólogo alemán, fue quien describió por primera vez este trastorno, también conocido como ‘estatuofilia’ o amor por los maniquíes, escribiendo sobre un jardinero que se enamoró de una estatua de la diosa Venus de Milo y que intentó consumar su relación en 1877.

El origen del término se remonta a “agalmata” encontramos que el “agalma”, usado en la poesía épica que en antigua Grecia se refería a todo objeto de interés estético que produce complacencia, despertando admiración y generalmente eran concebidos como ofrendas a dioses o como objetos de intercambio de gran valor entre hombres poderosos.

En tanto, la agalmatofilia sería sinónimo de fetichismo, es decir, atracción sexual ante ciertos objetos. Con el paso del tiempo, el término agalmata se actualizó hasta referirse a objetos que adornan, principalmente estatuas. No obstante, aunque se puede considerar un fetichismo su definición se inclina más hacia estatuas y objetos afines.

Generalmente los agalmatofilicos pueden fantasear con el simple hecho de mantener relaciones sexuales con una estatua u otro objeto de deseo; mantener contacto sexual con estos objetos inanimados, o simplemente sentir una tracción al observar esculturas en posiciones sugerentes o desnudas.

En ese caso, no resulta extraño encontrar dentro de esta condición el pigmalionismo que, haciendo referencia al mito de Pigmalión, en el que el escultor se enamora de una estatua creada por él mismo, demuestra el sentimiento aumentado y desbordad hacia creaciones realizadas por el propio individuo.

Esta suele ser una parafilia bastante popular a nivel mundial, aunque poco se hable de ella, principalmente en países europeos y estas personas se sienten atraídas por estatuas desnudas, muñecas o maniquíes, pero también les puede atraer la idea de transformarse a sí mismo u otras personas en su objeto de deseo favorito, y en este caso la persona queda inmóvil otorgándole más control al agalmatófilo.

Los subtipos más frecuentes por los que los agalmatófilos sienten atracción son maniquíes y estatuas. Pero esta inclinación no nace de hace poco, se remonta hacia una conducta constante de la humanidad, y está reflejada en la literatura occidental, así se puede demostrar en el mito de Pigmalión, rey de Chipre que esculpió a Galatea, de quien se enamoró y a la que Afrodita otorgó vida.

También se hace referencia a otro tipo de maniquíes, aquellos sin rostro o cabello, los que son simples siluetas con formas humanas que carecen de identidad o individualidad. En este caso, la exhibición del cuerpo humano desnudo, inmóvil y anónimo es el que recrea una excitación en estas personas.