Bárbara Lennie: “Tendemos a blanquear nuestros problemas psicológicos”

Enespanol24.com- Tras un parón de cuatro años, más centrada en el teatro y la televisión, la actriz Bárbara Lennie vuelve al cine convertida en la mítica Alice Gould de la adaptación de “Los renglones torcidos de Dios” del director español Oriol Paulo, que se estrenará este jueves, Día del Cine Español.

A tres semanas de dar a luz a su primer hijo, la actriz de origen argentino está volcada en la promoción del filme, una cinta de suspense llena de giros inesperados, que se desarrolla en un psiquiátrico a finales de los años setenta del siglo XX.

Y, de forma secundaria, refleja “una época de transición a los inicios de la psiquiatría moderna”.

“Es aterrador pensar que no hace tanto tiempo de eso”, dice en una entrevista con Efe Lennie (Madrid, 1984), que cree que aún existe una tendencia a “blanquear los problemas emocionales y psicológicos”.

“Yo vengo de una familia argentina, mi madre es psicoanalista y soy actriz, o sea que me parece muy evidente lo necesario que es poner estos temas sobre la mesa”, señala, convencida de que la pandemia ha ayudado a ese fin “al despertar fantasmas, miedos y angustias en gente de diferentes edades y clases sociales”.

La trama de la película gira en torno a una detective privada que ingresa en un hospital psiquiátrico simulando una paranoia para investigar la muerte de un interno, pero la realidad a la que se enfrenta en el encierro pondrá a prueba su propia cordura.

Cuando a Oriol Paulo le ofrecieron dirigir la adaptación de la famosa novela de igual nombre, del español Torcuato Luca de Tena, la elección de Lennie, en quien recae casi todo el peso de la trama, fue una condición necesaria.

“Al principio estaba un poco sobrepasada”, confiesa la ganadora de un premio Goya por ‘Magical girl’. “Me costó tiempo entender quién era Alice Gould”, admite.

UNA PERSONALIDAD LABERÍNTICA EN UNA SOCIEDAD MACHISTA

Lennie no había leído la novela y, cuando se enfrentó al guión, se encontró con una estructura “muy compleja” y “laberíntica”, que tenía que desentrañar para llegar al corazón del personaje.

“Es una mujer que son muchas mujeres”, sostiene, “de clase alta, educada por un padre millonario, extranjero”, con “mucha inteligencia” y también “cierta arrogancia”, además de una sorprendente capacidad para “escanear al que tiene enfrente y conseguir lo que necesita”.

La actriz recurrió a su madre, psicoanalista, para que le ayudara a entrar en la cabeza de Alice, a quien debajo de todas esas capas define como una persona “muy frágil”.

“Me ayudó al clarificarme las herramientas -explica- que podía usar para entender lo que le pasaba en la cabeza, a hacerme un mapa de su psique, de lo que podía ser su o sus patologías”.

La película también refleja la situación de la mujer en esa época, en un mundo de hombres. “Una mujer necesitaba permiso de su marido para ingresar en un centro hospitalario o para tener una cuenta bancaria”, recuerda. “Ella tiene que ser inteligente para trabajar con todos los prejuicios que hay a su favor”.

VOCACIÓN DE ACTRIZ

En el árbol genealógico de Lennie no hay antecedentes actorales. “Mi abuela quería ser actriz, eso es lo máximo, también hay músicos, pero yo soy la primera actriz”. Pese a todo, dice que tanto su madre como su padre, médico, siempre la han apoyado.

“Al principio con estupor, no entendían de dónde me salía eso, pero cuando vieron que me lo tomaba en serio, que estudiaba y que me apasionaba han sido siempre un apoyo fundamental”.

A día de hoy Lennie no se plantea un oficio distinto, aunque sí afrontarlo desde otras facetas. “He producido y me gustaría seguir produciendo y generando proyectos”, afirma.

Además de “Los renglones torcidos de Dios”, tiene pendiente de estreno este año “El agua”, de Elena López Riera (28 de octubre), y “El suplente”, del argentino Diego Lerman; y en 2023, el debut en la dirección de la actriz Itsaso Arana, “Las chicas están bien”.