Coliseo romano, el monumento europeo más visitado del mundo

El Coliseo romano fue erigido por el emperador Vespasiano en el año 70 d.C. y concluido una década después bajo los designios romanos de Tito

Foto de EFE

EnEspañol24.com- Cada ciudad europea tiene un monumento arquitectónico que lo representa desde hace años, los cuales logran, con el tiempo, convertirse en obras de culto y pasión por sus habitantes locales y por millones de personas alrededor del mundo que desean conocerlos y en algún momento se plantean visitarlos.

Esto debido a la historia e importancia cultural que guardan, así como al significado que poseen en las creencias populares de las personas, en su mayoría impulsadas por décadas de industria cultural proyectada en las grandes pantallas de cine, que usan estos escenarios como sets de grabación de grandes producciones.

París tiene a la Torre Eiffel, Berlín la Puerta de Brandemburgo, Londres el Big Ben, Madrid el Gran Palacio Real y Roma el sin igual Coliseo milenario, que fue construido durante la pompa del Imperio romano en el siglo primero.

Precisamente esta estructura que ya refleja en su nombre el esplendor que tuvo y mantiene en la actualidad, es el monumento más admirado por turistas en el mundo, con unas seis millones de visitas cada año. Aunque el Coliseo tuvo algunos siglos de oprobio histórico, al ser usado para fines distintos a su primera inauguración.

Historia

El Coliseo romano fue erigido por el emperador Vespasiano en el año 70 d.C. y concluido una década después bajo los designios romanos de Tito; por lo que llegó a ser conocido como el anfiteatro Flavio, en honor a la familia de emperadores que lo construyó sobre los terrenos de lo que fue la residencia real del fallecido emperador Nerón. Por este motivo, y por su colosal tamaño, también llegó a ser nombrado durante años como el Coloso de Nerón, incluso varios historiadores aseguran que en sus jardines se encontraba una estatua de este, desaparecida con el tiempo.

Sobre el tamaño de su aforo existen varios cálculos, en el que coinciden más los historiadores es que la capacidad de personas en su graderío era de unas 55.000 almas. Estas acudían al espectáculo central en la arena del Coliseo: las hoy épicas batallas entre gladiadores que provenían de diferentes partes del imperio, en su mayoría esclavos robados de otras tribus, que por sus cualidad físicas eran lanzados a batallar por sus vidas ante la expectación de miles.

Otras batallas

Aunque no fueron solamente hombres gladiadores los que se enfrentaron en la arena, también existieron batallas hasta la muerte entre mujeres, así como peleas de niños a los que podían asistir otros infantes a manera de lección si se portaban mal en sus casas y no cumplían con sus deberes.

Otro de los registros históricos es que dentro del Coliseo se asesinaron a una gran cantidad de bestias provenientes de varios continentes, donde el fin último era la sangre y asesinato a modo de un circo antiguo. Incluso, en su inauguración Vespasiano ordenó la celebración de 100 días de juegos, tiempo en el que se mataron cinco mil animales exóticos.

Pero entre los mejores espectáculos anunciados en sus carteleras se encontraban las naumaquias, se trataba nada más y nada menos que de batallas navales con naves reales dentro de la arena, la cual era inundada por un complejo sistema de ingeniería, aún hoy no descubierto.

Un barrio dentro de Roma

El uso como anfiteatro de espectáculos para la plebe y la aristocracia de a poco perdió su brillo y sentido, sobre todo en el siglo VI cuando fueron prohibidas las batallas de gladiadores en el coloso. De esta manera el Coliseo cayó en el olvido durante algunas centurias, cuando fue tomado por los habitantes pobres de la ciudad de Roma y crearon una especie de ciudad dentro de su estructura.

En la edad Media se construyeron casas, tiendas, almacenes, carnicerías, templos religiosos, establos, entre otro tipo de edificaciones con el fin doméstico. En este tiempo fue conocido como un barrio en las ruinas de una estructura olvidada. Esto duró hasta un terremoto que asoló a Roma en el siglo XIV, el cual destruyó al Coliseo y lo dejó casi en la ruina.

Los cristianos y Mussolini

Pasaron varios siglos y su estructura se convirtió en una cantera de donde se extrajeron toneladas de materiales para la construcción de nuevos monumentos; entre ellos, la Iglesia de San Pedro tiene mármol que alguno vez perteneció a las paredes del Coliseo. Para los siglos XVII y XVIII la cristiandad toma el escenario para conmemorar los asesinatos y torturas de cientos de seguidores en los primeros años de la religión. Desde esta época los sucesivos papas celebran una liturgia los viernes santos alrededor de su estructura para recordar el martirio de los primeros cristianos.

En la era actual, desde el siglo XIX numerosos poetas y arqueólogos destacaron el significado histórico del Coliseo romano, incluso los sucesivos reinos desde la reunificación de Italia en 1870 usaban su figura como símbolo de la ciudad y de todo el país, para evocar el esplendor de sus antepasados. Esto fue así incluso en la época del dictador fascista Benito Mussolini, que lo usaba como un vínculo entre su ideología y la antigüedad romana entre los años 20 y 40 del siglo XX.

Cultura popular

Es así como llegamos hasta la capitalización de varias empresas de la cinematografía que rodaron numerosos éxitos en los alrededores de la estructura, aunque esto no fue del todo negativo, ya que hicieron del Coliseo el monumento turístico con más selfies en las redes sociales de los europeos, secundado por la Torre Eiffel, de la cual hablaremos en otra publicación.

Referencias