Derecho laboral mujeres en España, todavía queda camino por recorrer para la igualdad

Las empresas de más de cien personas contratadas deben contar con un plan equiparado de oportunidades entre mujeres y hombres.

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Si bien existen actualizaciones para acortar la diferencia entre hombres y mujeres, se mantienen algunas diferencias salariales y de oportunidades

España se mantiene constantemente en una actualización de los derechos entre hombres y mujeres para equipararlos y acortar la brecha que existe entre unos y otros. El ámbito laboral no escapa de ello, y en 2021 los trabajadores y trabajadoras disfrutarán de 16 semanas de permiso luego del nacimiento de un hijo, período que, cabe aclarar, ya está reconocido para las madres.

En ese sentido, la única diferencia que viene enmarcada explícitamente por la ley se basa en la “protección de los derechos laborales de la mujer durante el embarazo y posteriormente mientras exista la baja por maternidad”. Sin embargo, esta medida podría carecer de “discriminación positiva” puesto que es una situación que solo experimenta el colectivo femenino.

En tanto, generalmente hablando, la legislatura española, establece que hombres y mujeres disfrutan de los mismos derechos y que se prohíbe la discriminación por razones de sexo. No obstante, estadísticas demuestran que no se aplica del todo en la práctica, pues las mujeres tienden a cobrar menos que sus pares masculinos, sin importar que desarrollen el mismo trabajo que los hombres. Además, pese a lo que establezcan las leyes y las actualizaciones de las mismas, el embarazo es un factor fundamental a la hora de las empresas tomar decisiones sobre contratación o promoción de mujeres.

El artículo 14 de la Constitución Española dispone la igualdad como un derecho fundamental, sin que prevalezca la discriminación alguna por razón de sexo. Además, contempla la igualdad como uno de los valores superiores del ordenamiento jurídico recogidos en el artículo 1.1. Asimismo, la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, es su principal norma de desarrollo y su propósito es avanzar hacia la igualdad óptima.

De acuerdo con la Encuesta de Población Activa, una de las razones principales para la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, es que estas últimas trabajan en ramas de actividad menos remunerada en mayor cantidad que los hombres, y el trabajo no remunerado sigue siendo desempeñado por mujeres, dedicándose al cuidado de la casa y la familia.

Actualmente la mujer sigue asumiendo la atención de la familia y el hogar, dedicando el doble de tiempo al trabajo no remunerado en comparación a los hombres, una situación puede crear trabas en el ámbito laboral, con la promoción dentro de las escalas de la empresa, equiparación salarial o balance entre lo laboral, familiar y social.

En el tiempo presente, todas las empresas de más de cien personas contratadas deben contar con un plan equiparado de oportunidades entre mujeres y hombres. Estas empresas deberán realizar una auditoría salarial e, independientemente de la plantilla con la que cuenten, deben contar con un reglamento de prevención del acoso.

Sin embargo, queda trabajo por hacer en cuanto a la brecha salarial que se sigue presentando y la falta de equilibrio en la responsabilidad familiar, que debe acortarse sin importar concepto alguno, para hablar de igualdad laboral entre hombres y mujeres en toda su expresión.