Desigualdad de género en el ambiente laboral sigue marcada en pleno 2021

Pandemia de la COVID-19 empujó hacia un abismo los esfuerzos para tener mayor equidad en los puestos de empleo y la generación de ingresos por parte de la población femenina

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Pandemia de la COVID-19 empujó hacia un abismo los esfuerzos para tener mayor equidad en los puestos de empleo y la generación de ingresos por parte de la población femenina

EnEspañol24.com.- La población femenina se enfrenta a grandes desventajas en el ámbito laboral, pese a la evolución que se muestra con el pasar de los años, con sueldos inferiores a los del sexo masculino, sin importar que se desempeñen igual o mejor que estos, o incluso si tienen estudios superiores y esto se debe a patrones de conductas arraigados y establecidos desde tiempo atrás.

Un claro ejemplo de ello es América Latina y el Caribe, donde ganan 84% en comparación a las ganancias de un hombre, de acuerdo con el índice de Mejores Trabajos, además son más propensas a desempeñarse en el empleo informal a causa de un fenómeno de segregación ocupacional que lleva a las mujeres a ocuparse en puestos peor remunerados como la docencia o la enfermería.

La discriminación de mujeres en e empelo se da cuando dos trabajadores con el mismo desempeño de funciones y productividad reciben compensaciones diferentes por simplemente su sexo. Asimismo, a la hora de contratar se ha determinado que los hombres tienen más posibilidades de quedar en el cargo, pese a tener una gran similitud en la hoja de vida enviada por una femenina.

Las normas sociales también guardan relación a gran escala con las responsabilidades domésticas de la mujer. En muchos países, las mujeres dedican más tiempo a los oficios del hogar, sin importar que trabajen externamente a tiempo completo. Contrario al caso de los hombres, pues aquí es irrelevante, pues son ellos quienes deben tener en una balanza la carga laboral con las tareas del hogar, esto sin contar la llegada de un hijo, que disminuye notablemente la entrada de ingresos por empleo.

Solo Noruega, Dinamarca, Islandia y Suecia tienen tasas por debajo del 10% para el desempleo de las mujeres, que en todo caso son superiores a las de los hombres, lo que remarca que en el caso de Europa son las mujeres las que salen en mayor medida del mercado laboral cuando hay alguien que cuidar en la familia.

La pandemia de la COVID-19 y el desempleo

“La pandemia del COVID-19 generó un retroceso de más de una década en los niveles de participación laboral de las mujeres en la región”, destacó la CEPAL en un informe de 2020 donde insistió en la necesidad de implementar políticas que contribuyan a una recuperación sostenible con igualdad de género en América Latina y el Caribe.

De acuerdo con el “Informe Especial COVID-19 N⁰9: La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad”, la crisis generada por la COVID-19 influyó negativamente en la ocupación y condiciones laborales de las mujeres en América Latina y el Caribe, situando su tasa de participación en 46% durante 2020, mientras que se calculó que la tasa de desocupación fue de 12%.

“En 2020, se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo”, señala el estudio.

“Las mujeres de la región son parte crucial de la primera línea de respuesta a la pandemia. Un 73,2% de las personas empleadas en el sector de la salud son mujeres, quienes han tenido que enfrentar una serie de condiciones de trabajo extremas, como extensas jornadas laborales, que se suman al mayor riesgo al que se expone el personal de la salud de contagiarse del virus. Todo esto en un contexto regional en el que persiste la discriminación salarial, pues los ingresos laborales de las mujeres que trabajan en el ámbito de la salud son un 23,7% inferiores a los de los hombres del mismo sector”, precisó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL.

En ese sentido, la institución hace un llamado a los Gobiernos del mundo a “priorizar” sus estrategias para incluir a la mujer con un rol más protagónico dentro de la fuerza laboral y tener resultados positivos para esta población que también hace parte de la sociedad y cuyo desempeño es necesario para mantener activo el motor económico de cada uno de los países en todo el mundo.