Efecto Matilda: Cuando la mujer científica y sus logros viven a la sombra del hombre

Otro de los ejemplos mundialmente conocido sobre el Efecto Matilda es el de Mileva Einstein, la compañera sentimental de Albert Einstein.

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Muchas mujeres a lo largo de la historia dejaron importantes hallazgos de la ciencia, pero nunca fueron reconocidas por ello

Llegar a ser una persona de renombre siempre ha tenido sus dificultades, pero no resulta imposible. Sin embargo, para las mujeres se torna más complicado lograr posicionarse en un mundo donde los privilegios se le otorgan al sexo masculino con mayores posibilidades de desarrollo y evolución.

Aplicado a todos los aspectos de la vida, el ámbito de la ciencia es uno de los menos integrado por mujeres y son escasas las que obtuvieron reconocimiento por sus hallazgos y contribuciones a la ciencia. Anteriormente ni siquiera recibían el mérito por sus trabajos, sino que se atribuían a los hombres, y las mujeres siempre pasaban a un segundo plano.

A esta situación se le conoce como el Efecto Matilda, un fenómeno caracterizado por suprimir la contribución de las mujeres en el desarrollo de inventos o en la investigación, además del reconocimiento que se le otorgaba a sus colegas masculinos, pese a no ser ellos los autores de los hallazgo.

Matilda Joslyn Gage, fue una de las mujeres en denunciar públicamente esta situación, era una sufragista y abolicionista de finales del siglo XIX en Estados Unidos y una luchadora por los derechos de las mujeres. En 1883 publicó un ensayo que llevaba por nombre “Woman as an Inventor” (mujeres inventoras), donde describe el Efecto Matilda, sin embargo, no le pone un nombre.

Gage fue víctima de la situación que denunciaba en las páginas de su ensayo, no por ser una inventora opacaba por un hombre que robaba sus créditos, sino porque ser una mujer silenciada y no reconocida por la historia como se merecía. Entonces, el Efecto Matilda se traduce como la discriminación y prejuicios que se producen en contra de los logros de las mujeres en el ámbito científico.

La historiadora Margaret Rossister fue quien le dio el nombre de Efecto Matilda a esta situación, en 1960, y precisamente lo hizo para no despojar a Matilda Joslyn Gage de su hallazgo, el cual plasmó en su ensayo.

Otro de los ejemplos mundialmente conocido sobre el Efecto Matilda es el de Mileva Einstein, sí, la compañera sentimental y de investigaciones del afamado científico Albert Einsten. Ambos trabajaron en el laboratorio, no obstante, fue él quien firmó las publicaciones, especialmente la que le otorgó el Premio Nobel en 1921, la del efecto fotoeléctrico.

Para erradicar, disminuir y condenar el Efecto Matilda, se creó la campaña #NoMoreMatilda, con la que se pretende reducir la brecha entre hombres y mujeres de la ciencia y tener una mayor presencia en los libros de todas las etapas escolares, con el fin de crear un estímulo en las niñas y adolescentes a una vocación científica.