‘El perrito’ Si se trata de intensidad sexual, esta posición no debe faltar en la cama

En la Antigua Roma existe evidencias de esta práctica, aunque bajo otro nombre “coitus more ferarum”.

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La mujer es dominada por la embestida de la penetración, pero también es capaz de controlar la velocidad y ritmo

El perrito, una posición con diferencias encontradas, para algunos es la favorita, otros la ven como un pecado y hay quienes, debido a sus creencias y cultura la tipifican como delito. Lo cierto es que esta postura ha acompañado a la humanidad por miles de años, aflorando el lado más salvaje de cada individuo.

Y es que esta postura se puede asociar con el momento en que los primeros hombres se preocupaban por ser devorados por un animal, más allá de esa situación, solo experimentaban placer cuando tomaban salvajemente a sus parejas por detrás y las embestían como si fueran una de las bestias a las cuales le huían.

Su origen exacto es desconocido, pero en la Antigua Roma existe evidencias de esta práctica, aunque bajo otro nombre “coitus more ferarum”, que traduce “coito a la manera de los animales”, donde también se hacía presente una intensidad bestial a la hora de practicarla, haciéndole honor a su nombre. Gracias a la satisfacción que generaba, se le recomendó a los romanos que deseaban traer un hijo al mundo.

En Oriente también se disfrutó de esta postura sexual, e incluso el famoso libró del Kamasutra la nombró como “la posición de la vaca”, y fue descrita bajo el siguiente concepto: “Cuando una mujer se mantiene sobre sus manos y pies como un cuadrúpedo y su amante la monta como un toro, es llamada la ‘unión de una vaca’. En ese tiempo todo lo que es hecho normalmente en el pecho debe ser hecho en la espalda”.

Beneficios de la posición del perrito

Algunos especialistas sostienen que la posición del perrito ayuda a la mujer para controlar la intensidad de la penetración. Pese a ser el hombre el que tiene el control, la mujer puede acceder al estilo de penetración al que está siendo sometida, en caso que sienta satisfacción y le permite curvar la espalda y la pelvis hacia abajo para mayor intensidad.

Permite que la mujer estimule su clítoris mientras es penetrada, no requiere mayor complicación gracias a que la posición le permite llegar cómodamente a su zona V, el hombre también puede jugar a tocar la vagina a la vez que mantiene la embestida sexual. Entre sus atributos se destaca que es una de las posturas que ayuda a llegar al punto G de la mujer.

Mientras, los hombres pueden controlar la intensidad, ritmo y velocidad de la penetración, además, expertos aseguran que, en caso de notar que la erección está bajando, esta postura ayudara a tener nuevamente un miembro rígido para continuar con la faena sexual, aunque también, un efecto secundario, sería una eyaculación precoz a causa del placer que genera.

¿Cómo se practica?

La postura del perrito para que se ejecute de manera correcta, uno de los integrantes de la pareja deberá apoyarse en ‘cuatro patas’, es decir, sobre manos y pies, mientras que el otro se ubica por detrás con sus genitales a la altura de a cadera, de esa manera se da inicio a la penetración y al disfrute de la posición.

Es versátil, se puede jugar con ella para buscar mayor comodidad y placer, deja libres las manos de ambos para que jueguen con ellas y estimular otras partes del cuerpo al mismo tiempo que se mantiene la penetración. Además, es ideal para practicar la penetración vaginal y anal, sin mayores complicaciones.

Con esta posición hay grandes probabilidades de alcanzar el orgasmo y con la potencia e intensidad de la penetración se llegan a estimular varios puntos, asegurando el clímax femenino y masculino.