Fetiches: La atracción sexual por objetos o partes del cuerpo específicas

En algunos casos se ha asociado el fetichismo con creencias y prácticas religiosas, principalmente las animistas, que se dieron en algunas culturas primitivas.

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Desde los pies, hasta prendas de vestir o lugares pueden constituir fetichismo en las personas

El fetichismo es el uso de un objeto o parte del cuerpo como la forma preferida de excitarse sexualmente, y se da cuando se emplea un objeto inanimado o por tener cierta fijación en alguna zona corporal, que no siempre tiene que ser los genitales, siendo esta situación recurrente y con un alto grado de intensidad.

La palabra fetiche, proviene del latín facticius (artificial, inventado) y la cual fue evolucionando en el portugués feitiço para referirse a los objetos de culto que encontraban los navegantes en sus viajes y, a su vez la palabra derivaría en lengua francesa como fétiche y para conocerse como hoy en día se pronuncia en español.

‘Fetichismo sexual’ fue el término que acuñó el psicoanalista Sigmund Freud y en psicología hace referencia a una manifestación sexual considerada una parafilia que consiste en tener alguna parte del cuerpo humano, prenda o cualquier otro objeto como estímulo sexual que genera deseo y excitación.

En ocasiones se suelen materializar en objetos fetiches, en situaciones bizarras o con manías poco comunes. De ahí a conocerse en el vocablo popular como fetichismo, un tipo de parafilia de la cual los sexólogos desglosan más de 130 categorías distintas.

Cuando se quiere hacer referencia a otro tipo de fantasías o juegos que son llevados a cabo dentro de la intimidad, no se engloba dentro del fetichismo, y para diferenciarlo puede ser al observar que una persona no puede excitarse o terminar el acto si no está el objeto presente, teniendo consecuencias en su vida íntima.

Desde prendas de ropa, zapatos de tacón u objetos de cuero hasta cualquier parte del cuerpo, como los pies o tobillos, pueden ser parte de un fetiche, pues se hace presente la necesidad de la persona de tocar, usar o estimularse con esos objetos. Se considera que los fetichistas no están motivados sexualmente por la persona sino por otros elementos.

La atracción o fijación por el objeto fetiche puede aparecer en la infancia o en durante la etapa de la pubertad y, en ocasiones, puede sustituir o facilitar la negación de algo ausente, que se manifiesta con el pasar del tiempo.

Al hablar de fetiches, la atención se centra en objetos o zonas del cuerpo más frecuentes, donde se establece mayor interés y atracción. Sin embargo, al ir más allá, pueden ser consideradas parafilias, pues en estas se engloba el fetichismo y muchas otras.

En algunos casos se ha asociado el fetichismo con creencias y prácticas religiosas, principalmente las animistas, que se dieron en algunas culturas primitivas africanas y caribeñas, donde se consideraba el fetiche como un representante de alguna entidad superior, con sus mismas características.

Los pies

Este se podría considerar como el fetiche más recurrente y común, por ello es menos raro que se observe esta inclinación en las personas, incluso algunos investigadores exponen que ciertas áreas del cerebro relacionadas a los pies están estrechamente cercanas y conectadas a los genitales.

Los pies cuentan con muchísimas terminaciones por lo que una gran cantidad de nervios pueden verse estimulados presionando sobre sus diferentes áreas. Esta práctica habla muy poco sobre la personalidad o el carácter del individuo, y tampoco ha de ser extraño que estas personas proyecten su deseo hacia prendas como zapatos o medias.

Pero no solo son los pies, también hay personas que muestran deseo o necesidad por tener relaciones en lugares públicos, ser azotadas porque aumentan los nivele de endorfina que desarrollan un ligero juego de poder. No obstante, no se debe dejar de lado otras partes del cuerpo como los glúteos, pechos o boca.