Hipatia de Alejandría, la científica que murió descuartizada pero fiel a sus ideales

Cada 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia para reivindicar su acceso y participación en este sector.

Foto: Internet.

Fue una de las pioneras en el campo de la ciencia hace más de 1.500 millones de años, gracias a los conocimientos de su padre

Tanto en la ciencia, como en otros aspectos de la sociedad, el papel de la mujer ha sido relegado a un segundo lugar, sin importar que en algunos casos su aporte pueda ser mayor o más significativo con relación a la destreza masculina, sin embargo, de acuerdo a cifras de la UNESCO la representación de las mujeres en la ciencia ronda el 30%.

Aunque las mujeres, con el pasar del tiempo, tienen mayor acceso a la educación e igualdad dentro del ámbito laboral, al referirse a nivel de formación y educación doctoral, donde se profundizan los conocimientos de la ciencia, los hombres tienen mayor representación en la actualidad, esto puede obedecer a los prejuicios sociales.

Para homenajear la inclusión de las mujeres en la ciencia, cada 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia para reivindicar el acceso y participación, así como la igualdad de condiciones de las mujeres en este ámbito.

Sin embargo, la presencia de la población en la ciencia no data de la actualidad, si bien es cierto que antes era más complejo llegar a acceder a algún lugar dentro de esta rama, existieron mujeres decididas a romper patrones y estereotipos, mostrando la capacidad femenina de tener un espacio en la comunidad científica.

Hipatia de Alejandría

Una de las personalidades de la Antigüedad que tuvo un papel digno de exponer es sin duda Hipatia (370-415) de Alejandría, pues se desempeñó como maestra de filosofía, astronomía y matemáticas, realizando cambios dentro de su propia casa para transformar el espacio en un centro de cultura.

Su vida, o gran parte de ella, está envuelta en misterio, la principal fuente de los aspectos de su paso por este mundo se extrajo de los escritos de sus discípulos. Hipatia es presentada como una mujer hermosa, hija de Teón, un matemático y astrónomo que fue profesor en la Biblioteca de Alejandría.

En cuanto a las publicaciones de Hipatia, se cree que escribió Comentario de la “Aritmética” de Diofanto, uno de sus matemáticos favoritos, el que dio un impulso fundamental al álgebra creando signos matemáticos que simplificaban y agilizaban operaciones y cálculos. Lo que plasmó Hipatia ayudó a que el trabajo científico se conociera ampliamente El texto de Hipatia permitió que el trabajo del científico se conociera.

Además de las matemáticas, mostró interés y llevó a cabo un análisis matemático de los movimientos de los astros descritos por Tolomeo en Las Tablas o Canón Astronómico. No obstante, aun en la actualidad, se desconoce si formaban parte del libro III o si representaban una obra original.

No obstante, su vida y muerte estuvieron rodeadas de polémica, y su asesinato es considerado una consecuencia del conflicto entre el poder civil de Orestes y el Eclesiástico de Cirilo. Hipatia fue acusada por fanáticos religiosos, por el hecho de negarse a traicionar sus conocimientos científicos para convertirse al cristianismo. Sus asesinos no fueron castigados y los que pretendían sepultar el fanatismo, razonamiento y búsqueda del conocimiento de la escuela de Hipatia, quedaron impunes.

Quienes tenían la misión de acabar con la vida de Hipatia, la vigilaron mientras regresaba a su casa en su vehículo, la bajaron de este y la arrastraron para llevársela a la iglesia llamada Cesáreo, donde la desnudaron completamente, la golpearon y cortaron con diferentes objetos, la descuartizaron y llevaron sus miembros a un lugar llamado Cinaron y los quemaron.

“Cayó víctima de las intrigas políticas que en aquella época prevalecían. Como tenía frecuentes entrevistas con Orestes (el Prefecto de Alejandría), fue proclamado calumniosamente entre el populacho cristiano que fue ella quien impidió que Orestes se reconciliara con el obispo (Cirilo). Algunos de ellos, formando parte de una fiera y fanática turba, cuyo líder era un tal Pedro (Pedro el Lector), la aprehendieron de camino a su casa, y arrastrándola desde su carro, la llevaron a una iglesia llamada Cesareo, donde la desnudaron completamente, y la asesinaron con tejas (la palabra griega original, ostrakoi no deja claro si se trató de tejas o de ostras). Después de desmembrar su cuerpo, llevaron sus restos a un lugar llamado Cinaron, y allí los quemaron. Este asunto dejó caer el mayor de los oprobios, no sólo sobre Cirilo, sino sobre toda la iglesia de Alejandría. Y seguramente nada puede haber más lejos del espíritu cristiano que permitir masacres, luchas y hechos de este tipo. Esto sucedió en el mes de marzo durante la Cuaresma, en el cuarto año del episcopado de Cirilo, bajo el décimo consulado de Honorio y el sexto de Teodosio”, dice el texto Sócrates Escolástico (s. V dC). Historia Ecclesiatica. Libro VI, capítulo 15.