Historia de los Jardines Colgantes de Babilonia

Una de las primeras menciones de los jardines corresponde al historiador babilónico radicado en la isla griega de Cos, Beroso el Caldeo

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EnEspañol24.com- Algunos historiadores de la antigüedad crearon una lista de las Siete Maravillas del mundo Antiguo edificadas por el hombre, algunas de ellas dejaron registros o vestigios de su existencia, pero otras se cree que fueron un mito convertido en leyenda con el paso del tiempo, al no poder probarse su ubicación exacta.

Tal es el caso de los Jardines Colgantes de Babilonia, una obra arquitectónica avanzada para su tiempo que fue erigida para complacer los caprichos de una princesa por parte de un rey profundamente enamorado, pero al pasar de unos 200 años fueron abandonados y luego destruidos por un conquistador de la ciudad.

El problema es que al redactarse la lista de las maravillas alrededor del siglo IV a.C., los jardines ya habrían desaparecido y toda la ciudad de Babilonia se encontraba en ruinas por una invasión.

Historia

Una de las primeras menciones de los jardines corresponde al historiador babilónico radicado en la isla griega de Cos, Beroso el Caldeo. Alrededor del 290 a.C. escribió sus memorias con varias citas de otros historiadores antiguos sobre la arquitectura de Babilonia, muchas de ellas fueron corroboradas por la arquitectura en la edad Contemporánea.

Él describió que los jardines constaban de terrazas de piedra que asemejaban montañas, en las que se plantaron diferentes árboles, así como plantas frutales y florales. Además eran regados por un complejo sistema de extracción de agua del río Éufrates.

También detalló es sus escritos que los jardines los ordenó construir el rey Nabucodonosor II a partir del años 600 a.C. para que su mujer, Amitis de Media, no echara tanto de menos las montañas y la vegetación de su país natal.

Destrucción

Tras la muerte de Nabucodonosor II el espléndido imperio babilónico comenzó a desmoronarse, con la pérdida de Jerusalén y las ciudades al sur de Sumeria a manos de los persas, la ciudad de Babilonia vio reducida su influencia y poder. Esto lo aprovechó Ciro II el Grande, quien entró sin ninguna oposición a la ciudad en el 539 a.C. y ocupó su trono. Desde entonces comenzó el declive de los reinos babilónicos por parte de los persas, hasta que el rey Evemero quemó la antigua ciudad y arrasó con cualquier vestigio en el 125 a.C.

Siete Maravillas

Escritores como Heródoto, Calímaco de Cirene, Antípatro de Sidón y Filón de Bizancio redactaron listas de los lugares más maravillosos del mundo antiguo, los cuales impresionaron a sus visitantes por el esplendor arquitectónico y el significado que tenían.

En varias de estas listas eran incluidos los jardines junto con las murallas de la ciudad de Babilonia, que según Estrabón medían 7 km de largo, tenían 10 metros de grosor y 20 metros de alto. Para algunos especialistas en historia antigua, los jardines eran incluidos, a pesar de no comprobarse nunca su ubicación exacta, por el atractivo que otorgaban a las murallas que demostraban un elemento más defensivo y/o militar.

Descubrimientos arqueológicos

En 1899 iniciaron las excavaciones arqueológicas en la antigua Babilonia, hasta el momento se pudo comprobar la existencia de varios palacios significativos así como las bases de las murallas. Aunque no queda ni rastro de los antiguos jardines.

Hasta el momento se halló en el Palacio Sur de Nabucodonosor unas 14 salas abovedadas, pero los estudios revelaron que se trataban de unos almacenes peculiarmente grandes para la época. Recientemente se reveló un sistema de drenaje en lo que pudo ser un embalse. Este serviría para el riego de los jardines, pero no son prueba fehaciente de una maravilla del mundo antiguo.

Referencias