1 de marzo de 2024

Identidad de género de los padres no influye en las decisiones de sus hijos sobre su sexualidad

La orientación sexual, tan importante como el resto, porque comprende conductas físicas y atracciones tanto emocionales como eróticas.

Foto: Pixabay.

Es importante brindarle a los niños y adolescentes las herramientas adecuadas para que por sí solos formen su propia conducta

La identidad sexual se define, en su explicación más amplia, como aquella que abarca todos los factores cognitivos, emocionales y sociales que le permiten a la persona establecer su propio sentido. Ese es el concepto que debería ser transmitido a los adolescentes de forma clara para evitar confusiones y resulte más difícil su etapa de conocimiento personal.

La identidad sexual no solo comprende el sexo, es decir si es niño o niña, pero también comprende un papel sexual que abarca las expectativas sociales y culturales que se establecieron de acuerdo al sexo. También se incluye la personalidad, donde se engranan todos los rasgos individuales y de predisposición, finalmente la orientación sexual, tan importante como el resto, porque comprende conductas físicas y atracciones tanto emocionales como eróticas hacia otras personas.

En la identidad de género de los niños no influye si los padres son heterosexuales u homosexuales, así lo determinó un estudio realizado a más de 100 familias que se llevó a cabo por investigadores de la Universidad de Kentucky, y fue realizado por varios años, en dos fases para estudiar el comportamiento durante el juego y el desarrollo de niños adoptados por parejas conformadas por dos hombres o dos mujeres, y también heterosexuales.

Para la segunda fase, cuando los niños estaban cerca de los ocho años de edad, fueron preguntados sobre sus preferencias de juegos. Para ese momento ya muchos tenían otros hermanos adoptados. La investigación concluyó que en todas las familias que participaron, había niños que se comportaban conforme a su género y otros que no, conducta que se mantuvo a lo largo de los años.

El estudio mostró que tanto la identidad de género como la orientación sexual podría ser diferente a la de sus padres, por lo que el tipo de familia no tuvo influencia alguna en el comportamiento de los niños, solo se hizo presente en todos los casos un mínimo giro típico de la edad hacia un comportamiento mas en sintonía con el género en edad escolar.

Otros expertos concluyen que en el bienestar de un niño influyen en mayor medida las relaciones estables de los miembros de una familia, así como la estabilidad en cuanto a recursos sociales y económicos se refiere, más allá de la orientación sexual de sus progenitores.

En conclusión, se puede decir que los niños que crecen en un núcleo de familias monoparentales, con un progenitor gay o lesbiana, o criados por una pareja del mismo sexo, exponen el mismo desarrollo emocional, cognitivo y social que aquellos que son criados por una pareja heterosexual. Lo que quiere decir que la seguridad y aptitud de los padres en la crianza del menor, es mucho más importante que el género o la tendencia sexual de quienes fungen como sus progenitores.