La acción climática en el mundo árabe precisa 570.000 millones de dólares, dice la ONU

En la imagen de archivo, un pastor observa a su ganado en lo que queda del río Diyala, seco, en el este de Bagdad, Irak. EFE/EPA/AHMED JALIL

Enterate24.com- Los países árabes, “altamente vulnerables” ante el calentamiento global, deberán incrementar su financiación para la acción climática en más de 570.000 millones de dólares para 2030, consideró este jueves la Comisión Económica y Social de la ONU para Asia Occidental (ESCWA, en inglés).

Según el informe “Las necesidades y flujos del financiamiento climático en la región árabe”, en los últimos diez años estos países recibieron 34.500 millones de dólares en financiación pública internacional para luchar contra el cambio climático, lo que representa apenas el 6 % de sus necesidades para la próxima década.

Además, la mayor parte fue financiación de deuda, con casi 30.000 de esos millones siendo préstamos, por lo que existe una necesidad de aumentar las ayudas directas a esta región donde está previsto que el impacto del calentamiento siga en aumento.

La ESCWA también alertó de “desequilibrios” en la distribución de los fondos, pues las seis naciones menos desarrolladas de la región recabaron solamente el 6,6 % de la ayuda, mientras que sectores “prioritarios” para la adaptación al clima reciben poco apoyo frente a otros como el energético.

“Entre 2015 y 2020, el sector energético recibió el doble de apoyo que el sector del agua, y casi cinco veces más apoyo que el sector de la agricultura”, advierte el informe, que recuerda la “susceptibilidad” de los recursos hídricos y agrícolas al calentamiento global.

La financiación internacional destinada a mitigar los efectos de la lacra en el mundo árabe fue, asimismo, tres veces mayor que la dirigida a la adaptación climática, pese a que estos países consideran esta última como prioritaria y así lo han comunicado.

En cuanto a sus propias capacidades, la comisión de la ONU destacó que muchos países árabes tienen en la actualidad espacios fiscales “limitados” y altos niveles de deuda pública, una tendencia exacerbada por la pandemia del coronavirus o la guerra rusa contra Ucrania.