La biblioteca feminista de Chile que recupera a autoras “olvidadas”

Enespanol24.com- María Luisa Bombal, Pia Barrios, Lucia Berlin o Irène Némirovsky son solo algunas de las autoras “olvidadas” que llenan las estanterías de una pequeña biblioteca pública en pleno corazón de Santiago, la primera con enfoque de género de Chile.

Vitoria Quiroz, jubilada de 71 años, es una de las usuarias con más edad de la “Biblioteca de las Mujeres”, un espacio donde también se celebran talleres y funciona un club de lectura.

“Las niñas -como se refiere Quiroz a sus compañeras de lectura- tienen 20, 30 o 40. Para mí escucharlas es algo nuevo, su lenguaje es diferente, hay cosas que no entiendo y su enfoque de género no es el que yo tuve”, reconoce a EFE.

El libro que más le ha gustado este año es “La última niebla”, escrito en 1934 por la chilena Bombal, cuya obra se centra en personajes femeninos que se refugian de la dura realidad en su mundo interior.

“Creo que muchos hombres no saben describir las problemáticas de las mujeres, les cuesta entender la feminidad”, subraya Quiroz, quien admite que el libro le recuerda a muchas de sus amigas porque cuenta la historia de “una mujer que acepta todo aunque su pareja no le dé nada”.

“BRECHA DE GÉNERO MUY GRANDE”

Inaugurada en 2021 en las instalaciones de la estatal Fundación para la Promoción y Desarrollo de las Mujeres (Prodemu), la biblioteca cuenta con una colección de casi 2.000 libros, entre los que también se encuentran clásicos como “El segundo sexo”, de Simone de Beuvoir, o “Una habitación propia”, de Virginia Woolf.

Tampoco pueden faltar las autoras chilenas por excelencia, la Nobel Gabriela Mistral y la superventas Isabel Allende.

“Hoy en día tenemos una brecha de género muy grande todavía entre hombres y mujeres y creemos que es sumamente importante elevar esta discusión a todos los ámbitos, incluido la literatura”, indica a EFE la encargada de la biblioteca, Cecilia Serrano, de 26 años.

“Somos la biblioteca que tiene más autoras que autores de Chile”, agrega.

María José Zapata, química farmacéutica de 30 años, dice a EFE que leer literatura con enfoque de género -“aquella que pone a la mujer y sus problemas en el centro”- le hace sentirse “acompañada” y admite que espacios como el club de lectura le hace darse cuenta del “empoderamiento femenino”.

“Vengo de un mundo, la ciencia, donde la mujer también está muy invisibilizada, pero en realidad las mujeres estamos en los espacios, en la ciencia, en la política, en la literatura”, añade.

AUGE FEMINISTA EN CHILE

La biblioteca nace en un momento en que el movimiento feminista está más fuerte que nunca en Chile, un país que en 2019 vivió una ola de protestas inédita desde el retorno a la democracia y donde las mujeres jugaron un rol fundamental.

“Las mujeres han ido asociándose cada vez más, no son sólo en torno a las demandas tradicionales del movimiento, como los derechos sexuales y reproductivos, sino también en temas como los medioambientales”, afirma a EFE Marcela Sandoval, directora de Prodemu.

Sandoval recuerda que la batalla feminista también consiste en desterrar la idea tan extendida durante tantos siglos de que la literatura escrita por mujeres es “suave”, “no tiene mucho contenido” y “apenas requiere reflexión”.

“Las cartas y los diarios íntimos de las escritoras son considerados todavía por algunos críticos literarios como géneros menores. Y Mistral, por ejemplo, escribía cartas políticas, que tienen el mismo valor que su obra poética”, lamenta.

Desde la biblioteca insisten en dejar claro que no es un espacio “separatista”, que son bienvenidos tanto hombres como mujeres, y que no solo las mujeres pueden escribir literatura con enfoque de género.

En las estanterías, de hecho, hay varios escritores, como por ejemplo el último Premio Nacional de Literatura, Hernán Rivera Letelier.

No es el caso de otro Nobel chileno: Pablo Neruda, cuya obra es revisada constantemente por el movimiento feminista.

“Abandonó a una hija con deficiencia, engañó a todas sus mujeres y escribió sobre una violación. No hay que censurarlo -zanja-, pero tampoco hay que promocionar sus obras machistas”.