La poesía que sobrevive a Fina García Marruz

Si mis poemas todos se perdiesen…

Si mis poemas todos se perdiesen

la pequeña verdad que en ellos brilla

permanecería igual en alguna piedra gris

junto al agua, o en una verde yerba.

Si los poemas todos se perdiesen

el fuego seguiría nombrándolos sin fin

limpios de toda escoria, y la eterna poesía

volvería bramando, otra vez, con las albas.


Los veteranos

¿Dónde fueron los pulcros viejecillos

de guayabera blanca y de sombrero,

que tomaban el sol junto a los hierros

del parque de Agramonte amanecido?

¿Los que saben los nombres y apellidos

de los cubanos dulces, los austeros?

¿Los que aún se levantan encendidos

por la arenga perdida en los helechos?

¿Es que nos ven acaso, ellos que han ido

quedando atrás, sólo contemporáneos

del adiós, del pañuelo echado a vuelo

junto al hogar de palmas encendido,

los que pronto ya nunca más veremos,

los de Gómez o Flor? Oh padres nuestros.


La noble Habana

¿Por qué, Señora,

el aire, el desafío,

pierna y botín robustos

y pecho de paloma?

¿Por qué, conquistadora,

sobre los raros farallones

de desiguales ángulos

te empinas, desdeñando

abajo el foso oscuro de las aguas?

Castillo de la Fuerza,

Giraldilla,

tu donaire y victoria.

¿Será por eso el acierto

de la profunda gracia del tamaño,

torneado y breve, combado

como jarra, hospedera?

¿Qué sabes tú, Señora

de la Gran Llave,

apoyada en tu propia apertura

a los golfos abiertos?

¿Será lo abierto tu secreto,

noble Habana, Señora,

tu breve corpulencia,

tan graciosa,

tendrá por eso ese perfil de ave

—el pie bien afincado—

y ese ligero aire

fanfarrón?


Huésped me fue palabra misteriosa

¿No sentías que ardía tu corazón

cuando nos hablaba de las Escrituras?

Los peregrinos de Enmaús

Huésped me fue palabra misteriosa.

Huésped es el que viene de muy lejos,

de algún pueblo que nunca habremos visto.

Huésped es el que viene por la noche,

toca la aldaba de la puerta y todo

el umbral resplandece como nieve.

Huésped es quien se sienta a nuestra mesa

sólo por una noche, y no se acierta

sino ya a oír lo que su boca dijo.

Huésped es el que alegra con su rostro,

y alumbra con sus manos nuestro pan,

y no logramos recordar su nombre.

Huésped es el que ha de partir, al alba.


Cine mudo

No es que le falta

el sonido,

es que tiene

el silencio.

Fina García Marruz nació en la Ciudad de La Habana el 28 de abril de 1923. Estudió la primaria en el Colegio Sánchez y Tiant y el bachillerato en el Instituto de La Habana; se doctoró en Ciencias Sociales en la Universidad de La Habana en 1961. Desde joven mostró su pasión por la literatura y la música. Fina estuvo entre la pléyade de jóvenes poetas que se relacionaron con el andaluz Juan Ramón Jiménez, durante la visita del poeta en 1936 a Cuba. Fue miembro del consejo de redacción de la revista Clavileño, y del grupo de poetas de la revista Orígenes (1944-1956), que encabezó el poeta y narrador, José Lezama Lima, en el que participaba también su esposo, el poeta, narrador y ensayista Cintio Vitier, así como Eliseo Diego, Octavio Smith, Gastón Baquero, Ángel Gaztelu y Cleva Solís, entre otros. Con sus primeros cuadernos Fina se destaca y singulariza entre los originistas con sus Poemas, 1942 y la Transfiguración de Jesús en el Monte, 1947, por el acento profundamente espiritual de su estética. Su obra poética fue apareciendo de manera paralela a su labor investigadora con obras como Las miradas perdidas, 1944-1950, 1951; Visitaciones, 1970; Créditos de Charlot, 1990; Los Rembrandt del Hermitage, 1992; Viejas melodías, 1993 y Habana del Centro, 1997, entre otros. Desde 1962 trabajó como investigadora literaria en la Biblioteca Nacional «José Martí», y en la Sala Martí y el Anuario Martiano que fue dirigido por Cintio Vitier. Ejerció de investigadora literaria en el Centro de Estudios Martianos, desde su creación en 1977 e integró el equipo que realizó la edición crítica de la obra poética de José Martí e inició también la edición crítica las Obras Completas de José Martí. Ha recibido el reconocimiento nacional e internacional a través de la concesión de numerosos galardones de prestigio como el Premio Nacional de Literatura, el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda o el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2011.

Fina García Marruz cuenta en ocho minutos su relación con el grupo Orígenes y la poesía española

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