21 de abril de 2024

La tragedia del Rana Plaza mantiene en sombra la industria textil de Bangladesh

Miembros de una organización de derechos laborales realizan una concentración para rendir homenaje en el lugar donde una vez estuvo el edificio Rana Plaza, en las afueras de Dhaka, Bangladesh, el 24 de abril de 2023, marcando el décimo aniversario del desastre. EFE/EPA/MONIRUL ALAM

Enespanol24.com- Bangladesh no ha podido sanar el dolor de la tragedia del Rana Plaza, una de las peores accidentes industriales con más de un millar de muertos. Este lunes cuando se cumplen diez años del siniestro, las víctimas siguen visitando los escombros esperando justicia, y la industria textil un cambio para que la historia no se repita.

El 24 de abril de 2013 los nueve pisos del edificio se derrumbaron durante la jornada de miles de trabajadores de cinco fábricas textiles que operaban en el inmueble y que tenían entre sus clientes a una treintena de marcas de ropa internacionales atraídas por los bajos costos y la mano de obra barata.

El “Rana Plaza no se derrumbará en los próximos 100 años”, dijo ese día uno de los dueños del edificio, Sohel Rana, según documentos judiciales citados por el diario Dhaka Tribune, a pesar de que la estructura había empezado a agrietarse un día antes.

MÁS POR HACER

La tragedia que se saldó con la muerte de unas 1.130 personas y más de 2.500 heridos, obligó a implementar reformas urgentes y correcciones en el sector laboral, y a la revisión de los salarios, la ley laboral, planes de supervisión de fábricas y la creación de un fondo de compensación para las víctimas.

Si bien esto provocó una reducción del número de accidentes laborales y muertes en los años inmediatamente posteriores, Bangladesh, que sigue enfrentando serios problemas de seguridad industrial, registró el año pasado 180 incidentes y 13 fallecidos, según un informe del Centro de Investigación de Políticas sobre la seguridad en el sector.

Un aumento de ambos registros que acabó con la tendencia a la baja de los cuatro años anteriores, y que también se vivió a la inversa en el número de inspecciones realizadas, que disminuyeron desde las 6.227 cometidas en el año fiscal 2020-21 hasta las 3.560 el año pasado.

BÚSQUEDA DE JUSTICIA

Este mes un tribunal concedió la libertad bajo fianza a Sohel Rana, encarcelado por homicidio, y con ello dio libertad a uno de los principales acusados de la tragedia.

“Perdimos la esperanza de justicia. Han pasado 10 años, pero ni (Sohel) Rana ni ninguno de los dueños de la fábrica pudieron ser castigados”, dijo a EFE Jasmine, una de las miles de trabajadoras que se encontraba en el interior del edificio cuando se produjo el derrumbe.

Exige, como el resto de supervivientes, que se haga justicia contra el propietario del complejo Sohel Rana, el único de los 35 imputados que permanecía en prisión.

El juicio por la tragedia tuvo su primera audiencia el 18 de septiembre de 2016 y desde entonces se ha pospuesto repetidamente por diferentes motivos procesales.

En él, Rana está acusado de ocultar información para obtener la aprobación para construir un edificio de nueve plantas cuando presuntamente solo tenía permiso para levantar uno con cuatro pisos.

“El juicio de las personas responsables del incidente ya debería haberse completado. Es frustrante que eso no suceda muy pronto”, dijo a EFE el hermano de una de las trabajadoras que falleció en el accidente, Saiful Islam.

La directora ejecutiva del Centro para la Solidaridad de los Trabajadores de Bangladesh, Kalpona Akter, va más lejos al acusar a Rana de recibir el respaldo de una fuerza “invisible” y tener impunidad.

Mientras tanto, hoy como cada año los supervivientes y familiares de los afectados acudieron al lugar donde se alzaba el Rana Plaza en el suburbio de Savar, vecino a Dacca. Según informó el medio bangladesí The Daily Star, la personas acudieron a hacer un homenaje a las víctimas y protestar por los escasos avances logrados.

Además de que los responsables encuentren castigo, sus exigencias también incluyen varios puntos como un aumento de los sueldos para los trabajadores del sector, la rehabilitación y atención médica necesaria para los heridos en la tragedia que todavía padecen las secuelas o la formación de un fondo de emergencia para todos los trabajadores.