Marinero español retenido en Yemen recibe orden de liberación

Costas casi cumple un año en Oriente Medio a raíz de un juicio postergado en el tiempo.

Foto: EFE.

Su detención se realizó a mediados de 2020 por presunta pesca ilegal

EnEspañol24.com- Pablo Costas, capitán del buque pesquero Cobijas, podría abandonar Yemen próximamente, después que las autoridades locales autorizaran la liberación del marinero, permitiéndole regresar a España tras 11 meses retenido en el puerto de Al Mukalla, bajo condiciones insalubres.

De acuerdo con información a la que tuvo acceso el medio ruso Sputnik, Costas recibiría una orden de liberación por parte de las autoridades judiciales de la provincia yemení de Hadramaut. Además, presuntamente ya instituciones correspondientes ya le habrían sellado su pasaporte.

En el puerto de Al Mukalla se encuentra desde el 26 de septiembre de 2020, cuando la nave quedó bajo arresto por el Gobierno local, a petición de Australia, que acusa a la tripulación del Cobija por un supuesto delito de pesca ilegal en el océano Índico. En un principio, iban a ser tres meses de detención para Costas.

Sin embargo, casi cumple un año en Oriente Medio a raíz de un juicio postergado en el tiempo. Las decisiones de las autoridades de Hadramaut, perteneciente al Consejo de Transición del Sur, no coincidían con las del Ejecutivo de Yemen, exiliado en Riad. Mientras, el propietario del pesquero, de origen somalí, desaparece en pleno proceso. Los navegantes quedan a la deriva.

A bordo del navío, 33 personas de nacionalidad española, namibia, peruana, indonesia, rusa y senegalesa. Los ocupantes del pesquero se ven inmersos en una batalla legal en Yemen, país roto por la guerra civil desde hace más de un lustro. Desde España, la familia de Costas y la Central Unitaria de Traballadores e Traballadoras (CUT) denunciaron que el proceso legal no contaba con ningún grado de seguridad jurídica.

Tripulación, empresa armadora y agencia marítima comparten abogado, situación que “vulnera claramente el derecho a un proceso justo y a la tutela judicial efectiva”, defienden en una carta remitida al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Añaden que la comunicación con el letrado era imposible, debido a la falta de traductores. Tan siquiera las resoluciones judiciales llegaban en escrito.