México y España dialogan con arte en “Munal+Thyssen. La ruta infinita”

Enespanol24.com- Alrededor de 500 años de arte convergen en la exposición “Munal+Thyssen. La ruta infinita”, una muestra que comienza este miércoles con 16 piezas que, a manera de “espejos”, dialogan entre sí sobre la plástica mexicana y española con obras de Goya, El Greco y Juan Cordero, entre otros.

“A través de esta exposición podemos mirarnos, resignificarnos por medio de grandes maestros de la pintura europea y grandes maestros de la pintura nacional”, explica en entrevista con Efe Héctor Palhares, curador del Museo Nacional de Arte (Munal) de México.

La exposición, que trae por primera vez al continente ocho obras de diversos exponentes españoles, nace en el marco de celebraciones como los 40 años del Munal, el 20 aniversario del Centro Cultural de España en México y la Conferencia Mundial de la Unesco sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible (Mondiacult 2022), que comienza sus actividades este miércoles.

Se trata de una colaboración entre el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid, que prestó ocho piezas de su acervo, y el museo mexicano, que completó la exposición con el mismo número de pinturas.

La exposición “se armó en sus diálogos por sí misma, Thyssen nos envió una lista a de las obras medulares que ellos habían seleccionado y de parte del Munal nos dimos a la tarea de encontrar las mayores fortunas, paridades y realmente las obras empezaron a dialogar”, cuenta Palhares.

MOVIMIENTO Y COTIDIANIDAD

Así fue como obras como “Santa Casilda” de Francisco de Zurbarán -pintor del Siglo de Oro español- “conversa” con “Santa Catalina de Alejandría” del pintor de la entonces Nueva España (México), Juan Correa.

La primera obra le permite a Palhares reflexionar sobre los viajes “voluntarios, turísticos e involuntarios” que vive el arte del que la muestra también es testigo.

“‘Santa Casilda’ fue robada de España por las tropas napoleónicas durante la invasión francesa a España, y el mariscal Soult se la llevó al museo de Louvre en Paris, que finalmente fue repatriada y que ahora está en México”, cuenta.

Asimismo, la cotidianidad del arte se observa en las dos obras de Francisco de Goya con el “Retrato de Ascencio Julià” y “El tío Paquete”, también provenientes de España, que, según considera Palhares, resuenan con los tiempos actuales.

La primera se trata del “anuncio” del romanticismo alejado de la pintura real también conocida por el artista.

“Es el Goya que pinta a un amigo suyo con la bata de pintor, con los pinceles, como si fuera la ‘foto de perfil’ para decirnos cómo es nuestra intimidad, nuestra vida, quiénes somos y qué hacemos, y es un retrato de afecto”, profundiza.

A su lado se encuentra “El tío Paquete”, la pintura de un músico ciego que frecuentaba la iglesia de San Felipe del Real, que fue pintada para la propia casa de Goya.

“Él la tuvo hasta que se murió, que la heredó a su nieto Mariano Goya y Goicoechea, pasó por varias colecciones hasta llegar al Thyssen, pero es un cuadro que Goya veía diario, en su atmósfera doméstica, intimista y privada que, obra misma, nos permite leer y releer al propio pintor”, comenta.

Asimismo, Palhares destaca el trabajo de Juan de Flandes, por lo difícil y desconocida que puede llegar a ser para los mexicanos su obra.

“Este gran maestro del siglo XV que marca el tránsito contemporáneo del Bosco, que lo conocemos tanto por ‘El jardín de las delicias’, eran contemporáneos. Juan decoró el altar mayor de la catedral de Palencia, hizo obra para Isabel la Católica, fue un maestro fundamental que marcó el fin de la Edad Media”, dice el curador.

Aunque su pintura “es la más pequeña” de la muestra, “La lamentación sobre Cristo muerto”, es considerada por Palhares como imperdible, al igual que las demás piezas, pues le parece “casi imposible” volverlas a tener en México en la dimensión que el Munal presentará hasta diciembre.

La exhibición estará acompañada de charlas con Juan Antonio García Castro, exdirector del Museo El Greco en Toledo, y académicos mexicanos, como Luis Javier Cuesta y Alejandra González Leyva.

“Es una exposición de paridades, igualdades, de trabajos colaborativos, donde podemos mirarnos en un sinfín de espejos que configuran nuestra vida cotidiana todos estamos en esa ruta que va y viene que continua y que por eso es infinita”, finaliza Palhares.