16 de abril de 2024

ONU condena la caída de bombas en campos de desplazados de RD del Congo

Enespanol24.com La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) lamentó hoy la caída de bombas en varios campamentos de desplazados del este de la República Democrática del Congo (RDC), donde se refugian decenas de miles de personas de los combates del rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) y el Ejército.

“La situación es trágica e inaceptable. Instamos urgentemente a todas las partes a proteger a los civiles, respetar el derecho humanitario y establecer corredores seguros para la ayuda humanitaria”, dijo la coordinadora regional de Acnur en la RDC, Chansa Kapaya, según un comunicado.

“El uso cada vez mayor de artillería pesada y bombardeos en los enfrentamientos alrededor (de la ciudad) de Goma plantea amenazas graves a las poblaciones civiles y desplazadas”, añade el documento.

Así, Acnur se mostró “profundamente alarmado” por la caída de bombas en los campamentos de desplazados de Zaina, en la localidad de Sake, y en el de Lushagala, en Goma, donde se refugian alrededor de 65.000 personas.

Al menos 15 civiles han muerto y 29 han resultado heridos en lo que va de mes en los alrededores de Goma y Sake, según este organismo de las Naciones Unidas.

Además, la expansión de los combates está impidiendo que los trabajadores humanitarios asistan a las 800.000 personas desplazadas en la zona donde luchan el M23 y el Ejército.

El M23 reactivó los combates el pasado 1 de octubre, después de meses de calma relativa.

Desde entonces, ha avanzado por varios frentes hasta situarse a unos veinte kilómetros de la ciudad de Goma, que ocupó durante diez días en 2012, antes de retirarse por la presión de la comunidad internacional.

Los insurgentes han tomado el control de las carreteras principales que unen el resto del país con esa estratégica capital provincial, de más de un millón de habitantes y base de numerosas ONG internacionales e instituciones de la ONU.

Sus combates también han desencadenado graves tensiones entre la RDC y Ruanda por la presunta colaboración de Kigali con el grupo rebelde, un extremo que las autoridades ruandesas siempre han negado, pese a haber sido confirmado por la ONU.

A su vez, Ruanda y el M23 acusan al Ejército congoleño de cooperar con las rebeldes Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), fundadas en 2000 por cabecillas del genocidio de 1994, y otros ruandeses (hutus) exiliados en RDC para recuperar el poder político en su país. Esa colaboración también ha sido confirmada por la ONU.

Desde 1998, el este de la RDC está sumido en un conflicto alimentado por milicias rebeldes y el Ejército, a pesar de la presencia de la misión de paz de la ONU en el país (Monusco). EFE