Pablo Picasso: Etapas del más prolífico artista del Cubismo

Junto con el francés George Braque desarrolló la primera fase del Cubismo, también denominada como el cubismo analítico

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EnEspañol24.com- Pablo Ruiz Picasso fue el más prolífero de los artistas que desarrollaron el movimiento del Cubismo, aunque en su larga trayectoria no se ciñó únicamente a este estilo de arte, sino que exploró numerosas corrientes artísticas.

Nacido en 1881 en la ciudad de Málaga, España, desarrolló una afición por la pintura desde temprana edad impulsado principalmente por su padre, quien era profesor en la Academia de Arte de Málaga. Su madre, de un carácter más férreo, lo incentivo a cursar estudios superiores de pintura.

Para 1895 la familia en pleno se mudó a la ciudad de Barcelona, buscando mejoras económicas en un nuevo empleo que consiguió su progenitor. En esta urbe prosigue sus estudios de arte y despierta en él un aire inspirador que lo lleva romper con las doctrinas clásicas de la pintura. Con ese ímpetu, viaja a París, donde inicia pequeños proyectos por su propia cuenta, y se codea con algunos personajes relevantes del arte español de la época.

Las reuniones que mantuvo en el café Els Cuatre Gats con artistas como Isidro Nonell, Utrillo o Eugenio D´Ors, que estaban influenciados por el Impresionismo parisino, lo llevan a trazar sus primeros lienzos bajo este estilo. Además, en esta ciudad se ve afligido por las vicisitudes de los más desposeídos reflejándolo en sus pinturas. Así dio inicio a su primera etapa, la época azul.

Época Azul (1901-1904)

El pesimismo con el que contempla las desigualdades de la vida lo lleva a denunciar las miserias humanas en sus obras. En estas aparecen mendigos, trabajadores extenuados, alcohólicos y prostitutas.  Todos pintados bajo el color azul, que le da una sin igual capacidad simbolista, con un dibujo severo.

Obras representativas:

  • La celestina
  • Mendigos a orillas del mar
  • El viejo judío

Época rosa (1905-1906)

Introduce el color rosa para aumentar la expresividad de los toques azulados. Las formas evolucionan a rostros que expresan una indiferencia más serena. En esta etapa el circo, del que era asiduo visitante, influye en sus creaciones.

Obras representativas:

  • La planchadora
  • Retrato de la Señora Canals

Época precubista

Con la pintura de 1907 de Las Señoritas de Avignon, unas mujeres desnudas con los rostros desfigurados y los cuerpos pintados con amplios volúmenes, se nota una creciente geometrización en las figuras, aunque todavía no es una obra cubista, sí es el inicio de la etapa más prolífera del pintor.

Época cubista

Junto con el francés George Braque desarrolló la primera fase del Cubismo, también denominada como el cubismo analítico. Para 1912 realiza su primer collage, dando inicio al cubismo sintético.

Obras representativas:

  • La fábrica de Horta de Ebro
  • Retrato de Ambrosio Vollard
  • Dos mujeres tocando la vihuela

Etapa clásica

Las nupcias que Picasso contrajo con la bailarina Olga koklova del ballet ruso, al cabo de la Primera Guerra Mundial, su viaje a Italia y el contacto con los ballets; le permiten estudiar el movimiento en las danzas, que lo inspiran a pintar ritmos agitados.

Obras representativas:

  • Tres músicos
  • Tres bailarines

Las metamorfosis

Para Picasso la pintura es un conjunto de signos y la metamorfosis o modificación de las formas el equivalente a una metáfora, un lenguaje con el que expresa las angustias de la época. A finales de los años 20 explota la Gran Depresión en Estado Unidos, que arrastra a la primera crisis económica mundial, lo refleja en trazos más angulosos y agudos en las figuras, demostrando un espíritu atormentado.

Esa misma preocupación por el ambiente que lo rodea, lo lleva a participar dentro de movimientos políticos de su época, así como a dedicar grandes piezas artísticas a los acontecimientos que lo afectan directamente. Así llegan pinturas como El Guernica y Mujer que Llora, para denunciar las atrocidades de la Guerra Civil española.

Militancia política

El estallido de la Segunda Guerra Mundial lo hace tomar partido en uno de los bandos, afiliándose al Partido Comunista de Francia en 1944. Desde esa posición sigue expresando los horrores de la confrontación bélica en sus obras, como en Gato y pájaro, donde muestra el vientre de un ave desgarrado por la dentadura y zarpas del gato; o Cráneo de buey, al que consideró como el símbolo de muerte, la soledad y la desesperanza. Al finalizar la guerra, pintaría expresiones pacifistas como Guerra y paz, para mostrar un tono más optimista.

Referencias