1 de marzo de 2024

Pierre Valkering, el cura que se declaró homosexual y fue expulsado de la Iglesia Católica

Mucho se ha hablado de Valkering y su supuesta adicción al sexo, pero realmente este se mantiene en tarea continua para seguir luchando contra sus excesos.

Cuestiona los parámetros y estatutos de la Santa Sede por su posición ante algunas actividades sociales

Hace dos años la diócesis de Haarlem, en Ámsterdam exigió a Pierre Valkering, un sacerdote que se declaró homosexual durante la misa dominical en la que celebraba su aniversario 25 en la iglesia, que renunciara tras las declaraciones públicas que realizó en aquel entonces.

En aquella oportunidad aprovechó para describir algunas de sus historias y experiencias como homosexual, entre las que se destacó su visita a saunas especialmente diseñados para homosexuales lo que, según la diócesis de Haarlemm, pondría en duda su respeto hacia el celibato obligatorio,

La diócesis consideró que, al haber “indicado inequívocamente en público que no ha cumplido su promesa de celibato y que se permite libertades sexuales, está dando un ejemplo incompatible con la Iglesia Católica Romana”, estas palabras fueron expuestas a través de un comunicado.

Desde se declaró homosexual, Valkering ha ofrecido entrevistas a diferentes medios de comunicación, y en algunos comentó que él vive el celibato “a su manera” y agregó que considera que es un “ideal religioso, un motivador, no una meta en sí misma” y que por ello la iglesia lo promueve como severidad

Valkering cree que «más hombres gays que heterosexuales optan por el sacerdocio» porque es una «opción de escape para su homosexualidad y una negación y represión de la propia orientación sexual».

El ex sacerdote publicó una autobiografía, que lleva por título un juego de palabras en neerlandés: Ontkleed niet naakt staan (algo así como Al descubierto no estás desnudo) y en la tapa se puede apreciar al mismo Valkering levantado un poco la casulla y muestra unos pantalones deportivos y unas botas. Lleva también el pelo recogido en una coleta. En la solapa del libro detalla que desde niño le gustaron las muñecas, vestirse de San Nicolás y los ritos eclesiásticos.

Mucho se ha hablado de Valkering y su supuesta adicción al sexo, pero realmente este se mantiene en tarea continua para seguir luchando contra sus excesos. En su autobiografía detalla que en el pasado frecuentaba saunas gays y practicaba el sexo anónimo, aunque aclara que aprendió a controlarse y, desde que anunció su homosexualidad, sintió que no estaba atrapado en su adicción a la pornografía con la que luchó por muchos años.

Valkering no escatima a la hora de criticar a la Iglesia, “que pierde fieles y tiene mala imagen por culpa de los abusos sexuales, su trato a la mujer y la homofobia. Muchos clérigos son homosexuales y no quieren que nadie lo sepa. Por eso se revuelven contra ello”.