Pubertad: Etapa de la adolescencia en la que llegan los cambios y también los sexuales

La sexualidad no está completamente ligada con el acto de reproducirse únicamente, también va relacionada con el desarrollo de pensamientos de deseos.

Es fundamental la educación en casa y hablar abiertamente sobre lo que viene a continuación para evitar confusiones en los jóvenes que puedan llevarlos por un camino incorrecto

La adolescencia se puede resumir como una época de transición donde se presentan cambios físicos, psicológicos y sociales, los cuales definirán la personalidad de cada individuo y, como consecuencia, permitirán que cada uno desarrolle y forje su propia identidad, estableciendo patrones que le darán las herramientas para enfrentarse a la vida adulta.

En la adolescencia, además de los cambios anteriormente expuestos, también se presentan en la parte sexual, es donde el joven se desarrolla física y mentalmente para adquirir caracteres sexuales secundarios, es decir, los que no van ligados a los genitales, desarrollando un pensamiento o criterio maduro.

Cabe aclarar que la sexualidad no está completamente ligada con el acto de reproducirse únicamente, también va relacionada con el desarrollo de pensamientos de deseos, sentimientos, emociones y fantasías, así como el establecimiento de una identidad sexual, que se puede definir como la parte en la que cada uno toma el propio criterio de actuar como un ser sexual a medida que se va conociendo.

La sexualidad es igual de importante que el desarrollo físico o mental, esta se forma paulatinamente y es necesario atravesar por una serie de etapas antes de completarse. Estos cambios suelen darse generalmente en la etapa de la adolescencia y la pubertad, en este momento las transformaciones psicológicas y físicas pueden condicionar el desarrollo e identidad sexual.

El desarrollo en jóvenes, conocido como la etapa de la pubertad, suele estar enmarcado en cambios constantes, donde aparecen los deseos e impulsos sexuales en mayor frecuencia, en algunos casos, pueden llegar a dominar la parte racional que no está del todo formada, por lo que la educación sexual juega un papel fundamental en ese momento.

“La juventud es frívola, no como antes, en que se enseñaba a ser discreto y respetuoso de los mayores; en cambio, ahora es impaciente e intolerante de los límites y restricciones”, exponía un historiador del siglo VIII antes de Cristo.

En ese sentido, el propio Aristóteles, pero siglos más tarde afirmaría que cuando aparecen los cambios puberales en el individuo aparecen tendencias ardientes, irritables, apasionadas e impetuosas, y en relación al deseo sexual, los jóvenes practican la no restricción.

Una buena educación sexual reincidirá en consecuencias positivas para la evolución y crecimiento de los adolescentes, no solo en el momento específico de esta etapa, sino a largo plazo, permitiéndole al adolescente contar con las herramientas para superar sin complicaciones esta etapa que puede llegar a ser confusa o generar un poco de incertidumbre al comienzo, para posteriormente establecer el comportamiento sexual que tendrá en la adultez.

Para ello, la población juvenil debe tener discusiones sinceras y abiertas sobre los temas de la sexualidad para obtener un manejo óptimo de las situaciones que se presentan con frecuencia en la sociedad para así saber actuar responsablemente en cuanto a su sexualidad.

“La expresión de la conducta sexual en la adolescencia estará determinada por una serie de aspectos que trascienden la dimensión reproductiva, la cual no puede separarse de su comportamiento total como ser humano, de su manera y posibilidad de vivir y de las influencias que tienen el ámbito social en su experiencia de vida”, (Monge, 1991).

Como padres, los adultos tienden a emitir juicios de valor y aplaudirán algunas de las conductas de sus hijos, mientras otras serán reprochadas y ejercerán cierta autoridad y control sobre las mismas, sin embargo, hay que evaluar que la respuesta que tengan los padres ante las actitudes de los adolescentes pueden interferir tanto positiva como negativamente en la expresión sexual del joven, repercutiendo en que sea respetable o no.

El entorno del adolescente también es imprescindible para que este vaya formando su propio carácter y esto guarda relación con los vínculos que establece en esta etapa, bien sea su círculo de amigos, quienes pueden tener una incidencia notoria y en gran medida en las conductas que adopte cada individuo sobre su propia sexualidad.