Síndrome de la Impostora, cuando la mujer no se cree suficiente

Este es un síndrome que se puede adquirir desde la niñez y no es algo que se pueda dejar a un lado fácilmente.

Foto: Pixabay.

Pueden ser exitosas en todo lo que se propongan, pero siempre pensarán que se trata de suerte y no de sus habilidades

El ‘Síndrome de la Impostora’ se conoce como la falta de autoestima que lleva a las mujeres a dudar constantemente de su potencial, quienes padecen esta condición, generalmente tienden a creer que no merecen su éxito y se lo atribuyen a la suerte o al azar, pero nunca a ellas mismas por sus esfuerzos, dedicación o constancia y el principal problema radica en que es una situación que puede durar toda la vida.

La autoestima tiene una influencia destacable en la aparición o presencia de este síndrome, pues está ligada al sentimiento de armonía y tranquilidad, así como a la forma en la que nos percibimos y evaluamos. Guarda relación con la confianza en sí mismo, que conlleva a la confianza en habilidades y destrezas que poseemos, pero en caso que la autoestima no esté en su nivel óptimo, el resto se tornará negativo, quedando expuesto a sufrir, entre otras cosas, del síndrome de la impostora.

Las consecuencias de esta condición es que la persona que la padece trata de compensar lo que cree que son faltas de capacidades, mas no de preparación, con mayor esfuerzo y dedicación laboral, que puede llevar a más horas de las requeridas dentro del trabajo. Cuando el resultado de su constancia es el esperado, estas personas no se dan crédito a sus capacidades, pero sí al esfuerzo extra que desenvuelven.

Este es un síndrome que se puede adquirir desde la niñez y no es algo que se pueda dejar a un lado fácilmente. Sin embargo, uno de los primeros pasos para atacarlo es reconocer que se padece, esto ayudará a tener una mayor capacidad de respuesta, control y alejamiento del síndrome en los aspectos de la vida en que se desarrolle, principalmente en el ámbito laboral.

Mujeres, hombres y el resto de los colectivos pueden sufrir del síndrome del impostor, pero las primeras, son las que más se ven afectadas, esto gracias a factores sociales como en el ámbito laboral donde aquellas que se desempeñan como directoras, suelen estar rodeadas por hombres, así como sucede desde la infancia, donde la figura predominante en la sociedad es el hombre, menospreciando las cualidades y capacidades femeninas.

De ahí a que el síndrome de la impostora esté relacionado con la idea de que los hombres hacen todo mejor. Incluso, hay estudios que evidencian que las niñas, a partir de los 5 o 6 años ya tienen la sensación de pertenecer a un grupo inferior, reconocen que las mujeres pueden hacer cosas buenas y eficientes, pero los hombres son quienes destacan.

“La sociedad capitalista promueve el rendimiento. Esto puede provocar un afán perfeccionista y una necesidad de superación, rasgos que están relacionados con el síndrome de la impostora”, señalan Anne de Montarlot y Elisabeth Cadoche en su libro El síndrome de la impostora: ¿Por qué las mujeres siguen sin creer en ellas mismas? (Ed. Península, 2020).

Cada mujer tiene las capacidades y cualidades para desempeñarse en lo que desea, por ello es importante que recuerden y tengan presente que no son un fraude, y menos que los buenos resultados son por un golpe de suerte.