Soy gay, pero lo descubrí después de años dentro de una relación heterosexual

Generalmente las historias de descubrimiento homosexual hablan de inocencia, juventud, pasión, imprevisto y exploración.

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No siempre la población homosexual se descubra así misma desde la etapa de la niñez o la adolescencia

“Siempre me gustaron las mujeres”, “nunca me fijé en un hombre”, “no sentí estar viviendo una doble identidad”, “jamás pensé que escondía algo”, “siempre estuve convencido de que era heterosexual”; estas son solo algunas de las frases que se pueden escuchar de hombres y mujeres que se mantuvieron en relaciones heterosexuales por tiempo prolongado, sin llegar a imaginarse que podrían sentir atracción por otras personas de su mismo sexo.

Sin embargo, algo cambia cuando se dan cuenta que otra persona, con el mismo sexo, los mira de una forma diferente, o van más allá y experimentan un encuentro sexual lésbico u homosexual, y es en ese momento en el que descubren su nueva atracción, o afloran los sentimientos que tenían reprimidos, sin saber que existían.

Son muchas las historias sobre parejas heterosexuales, casadas o con años de vivir juntas, con hijos y con un hogar construido, en las que alguna de las partes se declara homosexual. Pero cabe aclarar que previamente se sentían completamente heterosexuales, solo que se dan circunstancias o encuentros que los hace cambiar de opinión y atracción.

Generalmente las historias de descubrimiento homosexual hablan de inocencia, juventud, pasión, imprevisto y exploración. En ocasiones están vinculadas al “ahora o nunca” o a una experiencia fallida o simplemente situaciones que presenta la vida, donde todo se torna complejo, pues ya tienen una familia conformada.

No se trata de hablar sobre la homosexualidad o el descubrimiento homosexual ante los padres, sino ante la pareja heterosexual con la que decidieron unirse años atrás y, más allá de eso, con los hijos. No es únicamente dar explicaciones a compañeros de clase, amigos de infancia u otros, es confesarlo ante los amigos de la oficina que se replantearán las veces que se toparon en la ducha del gimnasio o en los baños.

Parece que tienen que justificar al mundo el engaño que vivieron hasta el momento y empezar de cero una nueva vida, la que realmente se quiere. Pues, para muchos el primer amor heterosexual puede venir influenciado por la presión social, la confusión del momento, una manera de resguardarse de la discriminación, o simplemente porque era real.

Un artículo del diario norteamericano The New York Times, publicado en 2006, exponía que entre “1,7 y 3,4 millones de mujeres norteamericanas”, en algún momento de sus vidas estuvieron o están casadas con hombres que mantienen sexo homosexual. Dicha estimación surgió de un estudio en 1990, llamado “La organización social de la sexualidad”, que descubrió que el 3,9% de los hombres americanos que alguna vez estuvieron casados habían tenido sexo con hombres en los cinco años previos.

Expertos afirman que la sexualidad no es algo que deba encasillarse, pues con el tiempo puede mostrar cambios, haciendo que una persona heterosexual se interese por alguien de su mismo sexo, sin estar relacionado con ser hombre o mujer, sino con la química que se puede lograr entre las partes. De esta manera, algunos homosexuales también podrían mostrar interés en algún momento por personas del sexo opuesto.