Travestis: Una identidad de género que data más allá de la mitología

Su situación ha presentado una ligera inclusión positiva en la sociedad, aunque en algunas partes siguen siendo mal vistos, por lo que su lucha continúa

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EnEspañol24.com.- La palabra ‘travestismo’ nació en 1910 por el investigador Magnus Hirschfeld en su obra “conductas sexuales humanas”, para ese entonces, el médico alemán entendió el acto de vestirse con ropa del sexo opuesto como una perversión clínica. Sin embargo, anteriormente se conocía como “eonismo” y se le otorgaba índole sexual.

La palabra travesti proviene de una modificación hispana del vocablo “transvestite”, que tiene su origen del latín “Trans” que significa cruzar o sobrepasar, y “vestite” que significa vestir.

Las personas definidas como travesti adoptan características y aspectos físicos y psicológicos que están principalmente ligados al sexo opuesto, es decir, estas personas muchas veces deciden vestirse y mostrar actitudes que socialmente son utilizadas por el sexo opuesto, y sienten insatisfacción la tener que ejercer el género establecido a su sexo.

A lo largo del tiempo el travestismo ha sido una práctica repetida constantemente en todos los ámbitos, en hombres y mujeres, aunque con mayor prominencia en el sexo masculino, siendo estos los que se vestían como mujeres, quedando como personajes célebres de la historia, pues les otorgó un protagonismo dentro de la época en la que se desenvolvieron.

Las primeras noticias sobre travestis llegaron desde la antigüedad, y se plasmaron en una gran cantidad de vasos de cerámica decorados con figuras y escenas halladas que narran y exponen estas prácticas.

Una de las primeras historias, data de la mitología griega y es la de Tiresia, que comenzó a vivir como mujer, en aquel entonces, tras un castigo que le llegó después de observar a dos serpientes copulando y decidir asesinar a la hembra. Al cabo del tiempo, estuvo en una situación similar, vio a dos reptiles copulando, y optó por matar al macho, recuperando así su género principal.

También está el caso de Hércules, considerado un símbolo de la masculinidad, pero no escapó de su momento como travesti, cuando fue vendido como esclavo a la Reina Onfalia, con la que tuvo una historia de amor, que estuvo marcada por invertir sus roles. Ella se cubría con piel del león de Nemea y Hércules usaba la ropa de su amada, trenas y demás accesorios.

Es importante enfatizar que estas personas están conformes con su sexo, lo aceptan y no tienen ningún conflicto con su cuerpo ni con sus genitales, caso opuesto el de los transexuales, estos si se sienten presos en un cuerpo equivocado.

Discriminación y aceptación con el paso del tiempo

Las identidades de género y modos de ejercicio de la sexualidad surgen tensiones en público que exacerban actitudes humillantes y sexistas. El trato hacia estas personas arremete contra el respeto o su autonomía.

Históricamente la regulación de la sexualidad en espacios públicos, fue clave para imponer sanciones de índole moral que intentan controlar el ejercicio de la autonomía personal. Estos argumentos pretendían la creación de espacios segregados o la prohibición de la oferta del espacio público.

Muchas formas de discriminación también se relacionaron con el ejercicio de la sexualidad y su articulación en torno del secreto, lo que se conoce como política del closet o del armario y se da en las propias víctimas debido a la discriminación sufren. Esto es calificado como una forma hipócrita de negar la diversidad.

Sin embargo, esto ha presentado un cambio en poco más de 40 años, ya no se observan las redadas en espacios privados para arrestar a homosexuales o travestis, pese a que persiste la discriminación y violencia hacia estos. Por otra parte se mantiene la lucha de distintas organizaciones para preservar y crear condiciones para que estas personas se puedan desenvolver sin temor en la sociedad sin temor a malos tratos o agresiones.